SALUD PARA TODOS

sábado, 2 de abril de 2011

Medicina General Integral

Para Latinoamérica, el país emblemático en la adopción de sistemas   basados en la Medicina Familiar es   Cuba, donde se desarrolló un proceso  de maduración único en su crecimiento y resultados impresionantes. El modelo  cubano ha sido largamente comentado  desde hace dos décadas por sus múltiples logros y organización sin parangón en el mundo, en lo que corresponde atienden a una población de alrededor  de 150 a 300 familias, lo que corresponde a unas 700 a 1500 personas.
El contacto continuado con todos los miembros de estas familias, tanto en  el consultorio como en sus domicilios  humaniza esta atención y la rentabiliza notablemente en lo referente a las  actividades preventivo-promocionales.
Ellos se complementan con policlínicos  en los cuales existe un grupo básico  de trabajo multidisciplinario, integrado  por especialistas en Medicina Interna,  Ginecobstetricia, Pediatría, Médico  General Integral, Licenciado en Psicología, enfermera supervisora, técnico
de estadísticas, técnico en Higiene y  Epidemiología y técnico en Trabajo Social. El grupo cumple funciones asistenciales, docentes y gerenciales, dirigidas  a incrementar la calidad de la atención  a la salud de la población.
El trabajo dentro del Plan del Médico y la Enfermera de la Familia cubano tiene dos etapas centrales.
 a) el Análisis de  la situación de salud (ASS): Proceso de  identificación de problemas de salud, priorización de los mismos y elaboración de un plan de acción para su modificación con la participación activa de  la comunidad; y
 b) la Dispensarización: observación permanente y dinámica a  individuos, familia y comunidad con el  objetivo de controlar riesgos y daños a  la salud individual y colectiva, desarrollando las prestaciones para devolver la  salud a cada uno de ellos según un enfoque de riesgo y el grupo en el que se encontraran, y abordando a las familias y comunidades como un todo.
“Para la Dispensarización, el proceso se inicia con la clasificación de la población según grupos dispensariales, estos son:
Grupo I: Supuestamente sano.
 Grupo II: Con riesgo.
Grupo III: Enfermos.
 Grupo IV: Con secuelas”
Cabe indicar que la unidad básica de atención es el policlínico, el mismo que se proyecta a la comunidad a través del consultorio médico de la familia y del programa de trabajo del médico y la enfermera de la familia. Ellos constituyen el centro de acción y núcleo funcional en el cual se identifican, priorizan y solucionan los problemas de salud del individuo, la familia y la comunidad. Así, entre ambos niveles consiguen cumplir organización y resolutividad, con una
inversión tan económicamente limitada, que la convierte en unas de la estrategias mundialmente más costo-efectivas de la historia.
Así, en el periodo post-revolución durante fines de los 60 y la década de los 70, Cuba inició la formación masiva de médicos con un perfil que combinaba la atención con resolutividad en un primer nivel de complejidad y la base comunitaria, con el objetivo de compensar la carencia de recursos humanos por la fuga masiva de profesionales a EE.UU. Dicho proceso se acentuó desde inicios de la década de los 80 con el lanzamiento del “Plan del Médico y la Enfermera de Familia” y el surgimiento de la especialidad de la Medicina General Integral [11]. Así, a través de un esquema compartido de ampliación del modelo y formación de recursos humanos, se implementaron los primeros policlínicos y consultorios de Medicina Familiar, que fueron también las primeras unidades docentes donde se formó a los mencionados especialistas en Medicina General Integral.
En dicha iniciativa, se contempló integrar un sistema de salud con algunas semejanzas con el modelo inglés en cuanto a su demanda orientada a las familias, su gratuidad y jerarquización
de niveles de atención, etc. pero incorporando notables mejoras en el énfasis por la atención primaria de salud, enfoque epidemiológico, aproximación equitativa a la población, entre otros
aspectos .
“En el sistema cubano, el médico egresado actúa durante un periodo como un médico a cargo de varias familias, la comunidad y los individuos, y por tanto se le identifica como medico de
familia... Por otro lado, a partir de 1984 se establece la Medicina General Integral como una especialidad; se aspira a que todos los médicos de familia se hagan especialistas en medicina general”.
El modelo cubano actúa a través de equipos básicos constituidos por un médico y una enfermera de la familia, los cuales tienen como base de trabajo un consultorio vivienda ubicado en el sector que les ha sido adscrito.

2 comentarios:

  1. Excelente comentario, Octavio. Te felicito. Excelente y aséptico, ya que resulta muy difícil a un cubano exponer un tema con realidad y sin que se le vean las "orejas polítizadas"
    Desde hace años -desde 1999- que estoy enamorado de la Medicina General Integral, puede que influya que mi mujer es médico de esa especialidad, cubana...claro, pero he entrado al azar, porque estoy haciendo un trabajo, un plan trienal para la puesta en marcha de una clínica especializada y necesitaba algún punto de vista sobre el concepto de esta magnífica especialidad.
    No creo que ningún país del mundo haya sabido diseñar una especialidad médica que, por si sola, resuelve la mayor parte de los problemas sanitarios de un país, por desarrollado que se encuentre. Pero eso si, contando con un plantel médico bien formado, como es el cubano hasta...1995 mas o menos.
    La diferencia entre el médico cubano MGI y el español, es a b i s m a l.
    El médico de familia español, salvo alguna excepción, es un recetador sin experiencia adecuada como médico. Prefiero poner un ejemplo; mi médico de familia. En una ocasión en su consulta, le comentaba mi mujer que me acompañaba, que en su primera misión - Guatemala- ella, única médico, atendía un centro de salud de la montaña, con seis camas y cinco enfermeros aborígenes -en la montaña- y que, en los cambios de luna, llegaba a atender hasta ocho partos por día.
    Mi querido médico de familia, suspiró y dijo, "yo también querría ser médico, nunca he atendido ningún parto". Claro, ningún parto, ni reducir una luxación, ni escayolar sin precisar rehacer el trabajo al paciente cuando llegado al Hospital se le radiografiaba la rotura; ni diagnosticar lesiones de columna digitándola previamente, ni curar con "condroitin
    sulfato" complementado con yogur, sol y un collarín, lesiones cervicales que iban a operar en las manos porque no podían soportar esfuerzo, y piensan que la lesión está en la consecuencia, y no en el origen.
    A partir de Octubre, si la naturaleza nos lo permite, abriremos una clínica en Valencia, con otro par de médicos cubanos MGI y una cardióloga como colaboradores, y estoy seguro que será un éxito.
    El mismo éxito que tiene mi mujer desde hace tres años, durante los tres meses de verano en el consultorio de playa de un Hospital Valenciano, cuando los pacientes solo hacen una cola; la de la cubanita morena.

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